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04 febrero 2017
03 febrero 2017
18 enero 2017
22 noviembre 2016
19 julio 2014
Testal se deshace del escombro
:logo-lvg: | Barbanza
Una actuación para acondicionar el litoral noiés sirvió para retirar parte de los restos de ladrillo y cemento del arenal
Dicen que no hay mal que por bien no venga, y esta expresión bien podría aplicarse al arenal noiés de Testal. Los temporales que se sucedieron durante el invierno hicieron estragos en la playa, dejando a la vista restos de piedras y escombro y la caseta de los socorristas a punto de venirse abajo. Hace unos días, operarios de la empresa Tragsa iniciaron una actuación en la zona que ha permitido al litoral deshacerse de esos desechos, al menos en parte.
Los trabajos, que todavía se están acometiendo, no son de gran calado, pero al menos sirven para lavar la cara a Testal. Donde antes había restos de ladrillo, cemento y hierros retorcidos ahora hay un talud de tierra y arena aparentemente libre de escombros. La valla que señaliza la zona indica que la actuación todavía no ha terminado. Al parecer, falta afianzar el talud y acabar de acondicionar el espacio donde se realiza la intervención e instalar unas escaleras para facilitar el acceso al arenal.
Estas obras, que comenzaron a principios de esta semana, se enmarcan en el paquete de medidas adoptadas por el Gobierno Central a principios de año para hacer frente a los daños causados por los temporales en el litoral. Además de Noia, la partida habilitada por Costas para estos trabajos también incluía arreglos en las playas de Carnota y Porto do Son.
Trabajos complementarios
Los trabajos que están desarrollando los operarios de Tragsa se complementan con una intervención municipal. La acción del mar horadó el terreno en Testal poniendo en una situación peligrosa la caseta de los socorristas. Para evitar males mayores, trabajadores del Concello procedieron a retirarla, junto con la torreta de vigilancia y las duchas, y una vez que las tareas para acondicionar el entorno finalicen, volverán a colocarse todos los servicios en su lugar.
Dicen que no hay mal que por bien no venga, y esta expresión bien podría aplicarse al arenal noiés de Testal. Los temporales que se sucedieron durante el invierno hicieron estragos en la playa, dejando a la vista restos de piedras y escombro y la caseta de los socorristas a punto de venirse abajo. Hace unos días, operarios de la empresa Tragsa iniciaron una actuación en la zona que ha permitido al litoral deshacerse de esos desechos, al menos en parte.
Los trabajos, que todavía se están acometiendo, no son de gran calado, pero al menos sirven para lavar la cara a Testal. Donde antes había restos de ladrillo, cemento y hierros retorcidos ahora hay un talud de tierra y arena aparentemente libre de escombros. La valla que señaliza la zona indica que la actuación todavía no ha terminado. Al parecer, falta afianzar el talud y acabar de acondicionar el espacio donde se realiza la intervención e instalar unas escaleras para facilitar el acceso al arenal.
Estas obras, que comenzaron a principios de esta semana, se enmarcan en el paquete de medidas adoptadas por el Gobierno Central a principios de año para hacer frente a los daños causados por los temporales en el litoral. Además de Noia, la partida habilitada por Costas para estos trabajos también incluía arreglos en las playas de Carnota y Porto do Son.
Trabajos complementarios
Los trabajos que están desarrollando los operarios de Tragsa se complementan con una intervención municipal. La acción del mar horadó el terreno en Testal poniendo en una situación peligrosa la caseta de los socorristas. Para evitar males mayores, trabajadores del Concello procedieron a retirarla, junto con la torreta de vigilancia y las duchas, y una vez que las tareas para acondicionar el entorno finalicen, volverán a colocarse todos los servicios en su lugar.
21 febrero 2014
Relativa abundancia de pescado
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En Ribeira se subastaron en dos días 214.000 kilos, algo insólito desde que comenzó el 2014, pero las cifras no acompañaron en todas las rulas
Los temporales, esas borrascas que llegaron una tras otra y que provocaron que la flota amarrase prácticamente todos los días del 2014, acabaron convirtiendo las lonjas en una especie de yermos; en sitios vacíos y sin actividad. Esta semana, conforme las ciclogénesis empezaron a dar tregua, las cosas también cambiaron en las rulas. Sobre todo, en la de Ribeira, el principal recinto de ventas de la comarca. En dos días, el martes y el miércoles, se subastaron un total de 214.000 kilos de más de 70 especies, que arrojaron una facturación de 265.000 euros; algo insólito en lo que va de año, y que agradecieron los numerosos compradores. El problema es que en el resto de las rulas no hubo tanta abundancia.
En la lonja de Ribeira, la mayoría del pescado subastado fue lirio. En concreto, en dos jornadas, llegaron nada menos que 154.406 kilos de la especie. Su precio osciló entre los 5 euros el más caro y los 0,25 euros el más barato, quedando la cotización media en 0,57 euros y detectándose una bajada con respecto a las semanas anteriores. Lo mismo ocurrió con el resto de las especies, que se pagaron a precios mucho más asequibles. Eso hizo que los compradores se animasen. Una de ellas, portavoz de pescados La Paisana, señalaba: «Compramos bastante porque levaban as prazas desabastecidas moitísimo tempo. Nós a Rianxo había un mes que non iamos vender e a Cabo de Cruz 17 días, volvemos esta mesma semana».
El resto de las lonjas
¿Qué ocurrió en el resto de las lonjas de la comarca? En todas aumentaron un poco las subastas. Pero, desde luego, no al mismo ritmo que en Ribeira, sobre todo, porque la situación del marisqueo sigue siendo peliaguda y el mar tampoco estuvo como un plato para que las lanchas de a flote o el cerco pudiesen trabajar con normalidad.
En Portosín, otra de las rulas importantes en cuanto a la venta de pescado, se subastaron el miércoles un total de 11.000 kilos y se facturaron alrededor de 5.000 euros, cuando en un día de buena pesca esa cantidad puede ascender a los 100.000. Mientras, en Muros, sí hubo una cantidad importante de pescado de bajura pero no de barcos del arrastre. También en Rianxo se notó el aumento de especies que coge el bou de vara. Lo peor es que, ayer por la tarde, la previsión del mal tiempo preocupaba ya a los armadores. Así que la abundancia quizás sea flor de muy pocos días.
Los temporales, esas borrascas que llegaron una tras otra y que provocaron que la flota amarrase prácticamente todos los días del 2014, acabaron convirtiendo las lonjas en una especie de yermos; en sitios vacíos y sin actividad. Esta semana, conforme las ciclogénesis empezaron a dar tregua, las cosas también cambiaron en las rulas. Sobre todo, en la de Ribeira, el principal recinto de ventas de la comarca. En dos días, el martes y el miércoles, se subastaron un total de 214.000 kilos de más de 70 especies, que arrojaron una facturación de 265.000 euros; algo insólito en lo que va de año, y que agradecieron los numerosos compradores. El problema es que en el resto de las rulas no hubo tanta abundancia.
En la lonja de Ribeira, la mayoría del pescado subastado fue lirio. En concreto, en dos jornadas, llegaron nada menos que 154.406 kilos de la especie. Su precio osciló entre los 5 euros el más caro y los 0,25 euros el más barato, quedando la cotización media en 0,57 euros y detectándose una bajada con respecto a las semanas anteriores. Lo mismo ocurrió con el resto de las especies, que se pagaron a precios mucho más asequibles. Eso hizo que los compradores se animasen. Una de ellas, portavoz de pescados La Paisana, señalaba: «Compramos bastante porque levaban as prazas desabastecidas moitísimo tempo. Nós a Rianxo había un mes que non iamos vender e a Cabo de Cruz 17 días, volvemos esta mesma semana».
El resto de las lonjas
¿Qué ocurrió en el resto de las lonjas de la comarca? En todas aumentaron un poco las subastas. Pero, desde luego, no al mismo ritmo que en Ribeira, sobre todo, porque la situación del marisqueo sigue siendo peliaguda y el mar tampoco estuvo como un plato para que las lanchas de a flote o el cerco pudiesen trabajar con normalidad.
En Portosín, otra de las rulas importantes en cuanto a la venta de pescado, se subastaron el miércoles un total de 11.000 kilos y se facturaron alrededor de 5.000 euros, cuando en un día de buena pesca esa cantidad puede ascender a los 100.000. Mientras, en Muros, sí hubo una cantidad importante de pescado de bajura pero no de barcos del arrastre. También en Rianxo se notó el aumento de especies que coge el bou de vara. Lo peor es que, ayer por la tarde, la previsión del mal tiempo preocupaba ya a los armadores. Así que la abundancia quizás sea flor de muy pocos días.
20 febrero 2014
Las zonas quemadas son las más afectadas por derrumbes en viales
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Muchos de los taludes dañados por las fuertes lluvias están en lugares con el suelo calcinado y sin vegetación, lo que provoca inestabilidad en el terreno
Las consecuencias de la ola de incendios que vivió Barbanza durante el verano siguen pasando factura medio año después. Una de ellas está relacionada con los desprendimientos de tierra y rocas en viales. Y es que muchos de los incidentes de este tipo que se registraron en las últimas semanas fueron en zonas arrasadas por las llamas, que ejercieron un efecto nocivo sobre el ecosistema. El resultado es que, ahora, el suelo ni tiene vegetación ni raíces que aporten estabilidad. Al carecer de estos elementos, el efecto de los arrastres provocados por la lluvia se magnifica y genera desprendimientos en diferentes partes del monte que, al estar en pendiente, acaban dañando los taludes de las carreteras y causando problemas de seguridad a los conductores.
La AC-550, cuyo trazado va en paralelo por buena parte del litoral de la comarca, ha sido testigo de esta situación. Carnota y Muros son buenos ejemplos. Igual que Porto do Son, en donde los pequeños desprendimientos y el arrastre de ceniza, que acaba convirtiéndose en una espesa masa, contribuyen a provocar una situación de inseguridad en las carreteras. También lo es el acceso que une Boiro y Noia, donde los problemas han sido constantes en los lugares de Cures y Moimenta, o en la parroquia lousamiana de Tállara.
Los técnicos y equipos de emergencias que se han dedicado a estudiar los taludes y a recoger tanto la tierra como las piedras que acabaron en diferentes calzadas coinciden al señalar que los incendios contribuyeron a propiciar este escenario. Pero también señalan como causa de otros derrumbes, como los ocurridos en la autovía, a las constantes y fuertes precipitaciones que encharcaron los montes barbanzanos durante los últimos meses.
Reapertura en la autovía
Fuentes de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, informaron ayer de que prevé abrir el tramo de la autovía cerrado, a su paso por el término de A Pobra, mañana, aunque la hora está todavía sin fijar.
Las consecuencias de la ola de incendios que vivió Barbanza durante el verano siguen pasando factura medio año después. Una de ellas está relacionada con los desprendimientos de tierra y rocas en viales. Y es que muchos de los incidentes de este tipo que se registraron en las últimas semanas fueron en zonas arrasadas por las llamas, que ejercieron un efecto nocivo sobre el ecosistema. El resultado es que, ahora, el suelo ni tiene vegetación ni raíces que aporten estabilidad. Al carecer de estos elementos, el efecto de los arrastres provocados por la lluvia se magnifica y genera desprendimientos en diferentes partes del monte que, al estar en pendiente, acaban dañando los taludes de las carreteras y causando problemas de seguridad a los conductores.
La AC-550, cuyo trazado va en paralelo por buena parte del litoral de la comarca, ha sido testigo de esta situación. Carnota y Muros son buenos ejemplos. Igual que Porto do Son, en donde los pequeños desprendimientos y el arrastre de ceniza, que acaba convirtiéndose en una espesa masa, contribuyen a provocar una situación de inseguridad en las carreteras. También lo es el acceso que une Boiro y Noia, donde los problemas han sido constantes en los lugares de Cures y Moimenta, o en la parroquia lousamiana de Tállara.
Los técnicos y equipos de emergencias que se han dedicado a estudiar los taludes y a recoger tanto la tierra como las piedras que acabaron en diferentes calzadas coinciden al señalar que los incendios contribuyeron a propiciar este escenario. Pero también señalan como causa de otros derrumbes, como los ocurridos en la autovía, a las constantes y fuertes precipitaciones que encharcaron los montes barbanzanos durante los últimos meses.
Reapertura en la autovía
Fuentes de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, informaron ayer de que prevé abrir el tramo de la autovía cerrado, a su paso por el término de A Pobra, mañana, aunque la hora está todavía sin fijar.
17 febrero 2014
Y al séptimo día... salió el sol
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Aunque hubo chubascos intermitentes, la de ayer fue una de las jornadas más apacibles del 2014 y eso se notó sobremanera en las calles
Parecía un sueño. Pero no. Fue real. Después de empezar el año con lluvia, de vivir uno de los eneros más pasados por agua de la historia y de encarar febrero con la misma suerte, ayer, en domingo, en ese séptimo día en el que el común de las familias pueden disfrutar, salió el sol. Cierto es que algún chubasco hubo; más en unas zonas de la comarca que en otras. Pero, sobre todo en horario matinal, se pudo salir a la vía pública sin tener que soportar un viento horrendo o unas precipitaciones tortuosas. Que la jornada de ayer fuese una de las más apacibles del 2014 se notó sobremanera en los parques infantiles, los paseos marítimos y, en general, en las calles.
Se mirase al lugar que se mirase, ayer, a media mañana, quedaba bien claro que los barbanzanos tenían ganas de sol. Por las carreteras, el número de ciclistas era realmente asombroso. En los paseos marítimos, el parque móvil formado por bicicletas con ruedines, patinetes y triciclos también llamaba la atención. Y, sobre todo, lo que más reconfortaba era ver la cara alegre de un enorme batallón de pequeños que, por fin, pudieron correr al aire libre.
Los datos de Meteogalicia confirmaban lo que se vivía a pie de calle. El de ayer fue uno de los días con menos precipitaciones del año. Sobre las cuatro de la tarde, en una de las estaciones meteorológicas que hay en la comarca, ubicada en Corrubedo, únicamente se habían recogido 0,2 litros por metro cuadrado. Nada que ver con lo ocurrido en las últimas jornadas
Solo mirando las estadísticas se entiende bien las ganas de salir a la calle de niños y mayores. En lo que va de 2014 llovió en la comarca prácticamente todos los días. Solamente dos jornadas no cayó una sola gota. Lo que implica que llevamos más de un mes de lluvia continuada.
De todas formas, ayer, pese a ser un día medianamente apacible, aún se registraron rachas de viento bastante fuertes.
La previsión
Quienes disfrutaron ayer tuvieron suerte, ya que las previsiones para esta semana no son demasiado buenas. Meteogalicia indica que en la comarca continuarán los chubascos al menos durante ocho días más.
45
Días de lluvia en este año
En lo que va de año, en la comarca solo hubo dos días sin lluvia alguna, 10 y 11 de enero.
45,6
Litros en una sola jornada
El día más lluvioso fue el 6 de enero, cuando cayeron 45,6 litros por metro cuadrado.
Parecía un sueño. Pero no. Fue real. Después de empezar el año con lluvia, de vivir uno de los eneros más pasados por agua de la historia y de encarar febrero con la misma suerte, ayer, en domingo, en ese séptimo día en el que el común de las familias pueden disfrutar, salió el sol. Cierto es que algún chubasco hubo; más en unas zonas de la comarca que en otras. Pero, sobre todo en horario matinal, se pudo salir a la vía pública sin tener que soportar un viento horrendo o unas precipitaciones tortuosas. Que la jornada de ayer fuese una de las más apacibles del 2014 se notó sobremanera en los parques infantiles, los paseos marítimos y, en general, en las calles.
Se mirase al lugar que se mirase, ayer, a media mañana, quedaba bien claro que los barbanzanos tenían ganas de sol. Por las carreteras, el número de ciclistas era realmente asombroso. En los paseos marítimos, el parque móvil formado por bicicletas con ruedines, patinetes y triciclos también llamaba la atención. Y, sobre todo, lo que más reconfortaba era ver la cara alegre de un enorme batallón de pequeños que, por fin, pudieron correr al aire libre.
Los datos de Meteogalicia confirmaban lo que se vivía a pie de calle. El de ayer fue uno de los días con menos precipitaciones del año. Sobre las cuatro de la tarde, en una de las estaciones meteorológicas que hay en la comarca, ubicada en Corrubedo, únicamente se habían recogido 0,2 litros por metro cuadrado. Nada que ver con lo ocurrido en las últimas jornadas
Solo mirando las estadísticas se entiende bien las ganas de salir a la calle de niños y mayores. En lo que va de 2014 llovió en la comarca prácticamente todos los días. Solamente dos jornadas no cayó una sola gota. Lo que implica que llevamos más de un mes de lluvia continuada.
De todas formas, ayer, pese a ser un día medianamente apacible, aún se registraron rachas de viento bastante fuertes.
La previsión
Quienes disfrutaron ayer tuvieron suerte, ya que las previsiones para esta semana no son demasiado buenas. Meteogalicia indica que en la comarca continuarán los chubascos al menos durante ocho días más.
45
Días de lluvia en este año
En lo que va de año, en la comarca solo hubo dos días sin lluvia alguna, 10 y 11 de enero.
45,6
Litros en una sola jornada
El día más lluvioso fue el 6 de enero, cuando cayeron 45,6 litros por metro cuadrado.
08 febrero 2014
Goteras y humedades obligan a cerrar aulas y reagrupar alumnos
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Los temporales agudizan las deficiencias de los colegios de Barbanza
A este paso, y si los rudos temporales siguen causando estragos en los colegios, muchos alumnos de Barbanza podrían disfrutar de las vacaciones de Semana Santa por adelantado. Sigue lloviendo sobre los pupitres y los profesores tienen que ingeniárselas para poder impartir las lecciones. El crudo invierno se ha cebado especialmente con el colegio Praia Xardín de Boiro, donde los muebles han sido cubiertos con plásticos para evitar que el agua cause daños. Un aula de este centro ha tenido que cerrarse y en otras dos hay filtraciones que amenazan con aguar las clases a los escolares.
La comunidad educativa ha mostrado su preocupación, si bien aclara que los técnicos de la Xunta de Galicia ya visitaron las instalaciones cuando los temporales comenzaron a dejar su huella, evaluando los desperfectos para tomar medidas. Con todo, hasta que escampe será imposible poner remedio. También en el exterior de este colegio se nota el paso de las ciclogénesis. Hay ramas caídas y la estampa es desoladora. La pesadilla ya comenzó a mediados del mes de enero, cuando el viento derribó un voladizo del pabellón y comenzaron a inundarse las aulas de infantil.
Precisamente, para evitar que el invierno hiciera mella en el colegio, los padres de los alumnos se manifestaron en las calles en noviembre. Pidieron el arreglo de unas instalaciones que se siguen resintiendo.
Las intensas precipitaciones y las fuertes rachas de viento han dejado un reguero de incidencias en otros centros educativos de la comarca.
A Pobra
Un árbol caído. Las instalaciones educativas del concello pobrense también han sentido el paso de los temporales. Un árbol ha caído sobre el patio del Pilar Maestú y la situación podría agravarse si se cumplen las previsiones meteorológicas y Ruth no tiene piedad con la comarca de Barbanza. Y es que el colegio se encuentra muy próximo a un pinar.
porto do son
Calderos de agua. El agua también se ha colado en el colegio Santa Irene de Porto do Son. Las goteras han obligado a cerrar una oficina, donde se han colocado calderos para evitar que las instalaciones parezcan más una piscina que un lugar de estudio.
lousame
Tejas caídas. Los temporales también se han cebado con el Cernadas de Castro, donde cayeron tejas que ya han sido repuestas para evitar que comenzaran a aparecer las temidas goteras. Además, se rompieron varios canalones de pluviales.
ribeira
Un tejado que agoniza. Las humedades son una constante en O Grupo. El estado del tejado empeora y los problemas ya comenzaron hace semanas. El mal tiempo ha dejado en evidencia la falta de mantenimiento de los colegios.
A este paso, y si los rudos temporales siguen causando estragos en los colegios, muchos alumnos de Barbanza podrían disfrutar de las vacaciones de Semana Santa por adelantado. Sigue lloviendo sobre los pupitres y los profesores tienen que ingeniárselas para poder impartir las lecciones. El crudo invierno se ha cebado especialmente con el colegio Praia Xardín de Boiro, donde los muebles han sido cubiertos con plásticos para evitar que el agua cause daños. Un aula de este centro ha tenido que cerrarse y en otras dos hay filtraciones que amenazan con aguar las clases a los escolares.
La comunidad educativa ha mostrado su preocupación, si bien aclara que los técnicos de la Xunta de Galicia ya visitaron las instalaciones cuando los temporales comenzaron a dejar su huella, evaluando los desperfectos para tomar medidas. Con todo, hasta que escampe será imposible poner remedio. También en el exterior de este colegio se nota el paso de las ciclogénesis. Hay ramas caídas y la estampa es desoladora. La pesadilla ya comenzó a mediados del mes de enero, cuando el viento derribó un voladizo del pabellón y comenzaron a inundarse las aulas de infantil.
Precisamente, para evitar que el invierno hiciera mella en el colegio, los padres de los alumnos se manifestaron en las calles en noviembre. Pidieron el arreglo de unas instalaciones que se siguen resintiendo.
Las intensas precipitaciones y las fuertes rachas de viento han dejado un reguero de incidencias en otros centros educativos de la comarca.
A Pobra
Un árbol caído. Las instalaciones educativas del concello pobrense también han sentido el paso de los temporales. Un árbol ha caído sobre el patio del Pilar Maestú y la situación podría agravarse si se cumplen las previsiones meteorológicas y Ruth no tiene piedad con la comarca de Barbanza. Y es que el colegio se encuentra muy próximo a un pinar.
porto do son
Calderos de agua. El agua también se ha colado en el colegio Santa Irene de Porto do Son. Las goteras han obligado a cerrar una oficina, donde se han colocado calderos para evitar que las instalaciones parezcan más una piscina que un lugar de estudio.
lousame
Tejas caídas. Los temporales también se han cebado con el Cernadas de Castro, donde cayeron tejas que ya han sido repuestas para evitar que comenzaran a aparecer las temidas goteras. Además, se rompieron varios canalones de pluviales.
ribeira
Un tejado que agoniza. Las humedades son una constante en O Grupo. El estado del tejado empeora y los problemas ya comenzaron hace semanas. El mal tiempo ha dejado en evidencia la falta de mantenimiento de los colegios.
05 febrero 2014
El temporal arrancó tejas y uralitas y tumbó árboles en toda la zona
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Barbanza no ha sido ajena al paso feroz de la ciclogénesis Petra, que en forma de huracanadas rachas de viento e intensos chubascos puso en alerta a toda la comarca. Desde Rianxo a Carnota, pasando por municipios de interior como Lousame o Mazaricos, el mal tiempo dejó un reguero de incidencias que alteraron la rutina de muchas localidades. Hay que subrayar que los daños causados por el fuerte viento tumbaron numerosos árboles que impidieron, en muchos casos, el tránsito rodado por caminos y carreteras. Además, arrancó tejas y uralitas de edificios que no causaron destrozos pero sí pusieron en jaque a los bomberos de Ribeira y Boiro y a las policías locales, que no dejaron de atender llamadas desde la mañana. Los apagones de luz también fueron constantes, igual que los fallos en las líneas telefónicas, en diferentes poblaciones rurales que se encuentran dispersas.
La previsión del tiempo para hoy también anuncia lluvias desde primera hora. Aunque para la mañana y el mediodía se espera que las precipitaciones se alternen con algún claro. El fuerte viento que se sintió ayer, según la previsión facilitada por Meteogalicia, seguirá soplando hoy con la misma intensidad por los cuatro costados de la comarca.
La previsión del tiempo para hoy también anuncia lluvias desde primera hora. Aunque para la mañana y el mediodía se espera que las precipitaciones se alternen con algún claro. El fuerte viento que se sintió ayer, según la previsión facilitada por Meteogalicia, seguirá soplando hoy con la misma intensidad por los cuatro costados de la comarca.
02 febrero 2014
El agua que quiebra las carreteras
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Los baches que se reproducen cada invierno son la principal deficiencia de una red viaria en la que se echan en falta actuaciones de mejora integrales y mayor mantenimiento
Dicen las estadísticas que este ha sido uno de los eneros más lluviosos que se recuerdan, y también que las precipitaciones apenas han dado tregua desde el pasado noviembre. Tanta agua caída del cielo tiene un efecto importante y bastante inmediato en la red viaria de la comarca, cuyo asfalto se quiebra sin remedio favoreciendo la aparición de baches. Estos socavones, unos nuevos, otros que ya estaban y se parchearon en su momento, son el punto en común de la mayoría de las principales carreteras barbanzanas, pero no la única deficiencia de la que adolecen las arterias viarias de la zona.
Ni siquiera la autovía, que apenas presenta problemas en su trazado, se libra de la reaparición, una y otra vez, de molestos baches que ponen a prueba los amortiguadores de los coches que llegan o salen de Ribeira. La alternativa a esta vía de alta capacidad, la AC-305, tampoco se libra y, especialmente en el tramo pobrense, presenta un firme plagado de grietas.
Otra de las principales vías de comunicación de Barbanza, la AC-550, evidencia diversos problemas pese a que en el 2012 fue objeto de una importante inversión. Muchos de los baches que había se taparon, pero la actuación no llegó al tramo más próximo al polígono industrial de Xarás, de modo que en esa zona el asfalto está bastante deteriorado. Además, en este punto también son frecuentes las escorrentías de agua atravesando la calzada, un fenómeno que se repite en el término carnotano, concretamente en Caldebarcos y en O Pindo, donde el barro invade la carretera en algunas zonas.
Esta situación también se da en otros viales como los dos provinciales que unen los términos de Boiro y Noia, mientras que otra vía que pertenece a la Diputación, la DP-3404, que va de Outes a Dumbría, acusa la falta de limpieza y los restos de árboles y vegetación arrojados al suelo por el viento invaden la calzada.
Parches de asfalto
En lo que respecta a los baches, en más de una ocasión se han pedido actuaciones integrales en estas carreteras en lugar de los socorridos parches de asfalto con los que se cubren en muchas ocasiones, como los utilizados el año pasado en el trazado de la DP-1105 entre Boiro y Noia.
Esto provoca además la existencia de socavones de ida y vuelta, es decir, que se rellenan cuando pasa la tormenta y cuando vuelve el mal tiempo aparecen de nuevo por obra y gracia de las incesantes lluvias.
Intransitable. A prueba de bomba deben tener sus amortiguadores los coches de los trabajadores de la planta de basura de Servia en vista del lamentable estado del acceso a las instalaciones. Marcos Creo
Insuficiente. La mejora realizada en la vía comarcal entre Noia y Ribeira parece insuficiente a juzgar por las fotos. A la izquierda, las proximidades de Xarás. A la derecha, la zona de Xuño. M. Creo
Peligro. Aunque, en lo que al asfalto se refiere, el vial provincial entre Outes y Dumbría, está bien, quienes lo recorren con frecuencia alertan de peligros como el estrecho puente de la foto, en Mazaricos. Alvite
Dicen las estadísticas que este ha sido uno de los eneros más lluviosos que se recuerdan, y también que las precipitaciones apenas han dado tregua desde el pasado noviembre. Tanta agua caída del cielo tiene un efecto importante y bastante inmediato en la red viaria de la comarca, cuyo asfalto se quiebra sin remedio favoreciendo la aparición de baches. Estos socavones, unos nuevos, otros que ya estaban y se parchearon en su momento, son el punto en común de la mayoría de las principales carreteras barbanzanas, pero no la única deficiencia de la que adolecen las arterias viarias de la zona.
Ni siquiera la autovía, que apenas presenta problemas en su trazado, se libra de la reaparición, una y otra vez, de molestos baches que ponen a prueba los amortiguadores de los coches que llegan o salen de Ribeira. La alternativa a esta vía de alta capacidad, la AC-305, tampoco se libra y, especialmente en el tramo pobrense, presenta un firme plagado de grietas.
Otra de las principales vías de comunicación de Barbanza, la AC-550, evidencia diversos problemas pese a que en el 2012 fue objeto de una importante inversión. Muchos de los baches que había se taparon, pero la actuación no llegó al tramo más próximo al polígono industrial de Xarás, de modo que en esa zona el asfalto está bastante deteriorado. Además, en este punto también son frecuentes las escorrentías de agua atravesando la calzada, un fenómeno que se repite en el término carnotano, concretamente en Caldebarcos y en O Pindo, donde el barro invade la carretera en algunas zonas.
Esta situación también se da en otros viales como los dos provinciales que unen los términos de Boiro y Noia, mientras que otra vía que pertenece a la Diputación, la DP-3404, que va de Outes a Dumbría, acusa la falta de limpieza y los restos de árboles y vegetación arrojados al suelo por el viento invaden la calzada.
Parches de asfalto
En lo que respecta a los baches, en más de una ocasión se han pedido actuaciones integrales en estas carreteras en lugar de los socorridos parches de asfalto con los que se cubren en muchas ocasiones, como los utilizados el año pasado en el trazado de la DP-1105 entre Boiro y Noia.
Esto provoca además la existencia de socavones de ida y vuelta, es decir, que se rellenan cuando pasa la tormenta y cuando vuelve el mal tiempo aparecen de nuevo por obra y gracia de las incesantes lluvias.
Intransitable. A prueba de bomba deben tener sus amortiguadores los coches de los trabajadores de la planta de basura de Servia en vista del lamentable estado del acceso a las instalaciones. Marcos Creo
Insuficiente. La mejora realizada en la vía comarcal entre Noia y Ribeira parece insuficiente a juzgar por las fotos. A la izquierda, las proximidades de Xarás. A la derecha, la zona de Xuño. M. Creo
Peligro. Aunque, en lo que al asfalto se refiere, el vial provincial entre Outes y Dumbría, está bien, quienes lo recorren con frecuencia alertan de peligros como el estrecho puente de la foto, en Mazaricos. Alvite
19 enero 2014
El mar se traga las playas barbanzanas
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La virulencia con la que el mar azotó la costa en las últimas semana debido a la sucesión de temporales que no dejan que salga el sol también tuvo consecuencias en las playas de la comarca. Aunque, sobre todo en las zonas del interior de la ría, más abrigadas, los desperfectos no fueron tan importantes como los que se registraron en algunos puertos barbanzanos, sí se produjeron daños en pasarelas de madera y paseos marítimos. Estos contratiempos son, a simple vista, los más destacados, pero su solución es más sencilla que otro de los problemas causados por el oleaje: los movimientos de arena.
Lo que podría parecer un mal menor no lo es tanto si se tiene en cuenta que, en algunos puntos, el mar se tragó las playas. Prácticamente desaparecida, sobre todo en la pleamar, está A Arnela, en Porto do Son, donde la arena fue engullida por el océano dejando la zona de baño convertida en poco menos que un pedregal. Tres cuartos de lo mismo ocurrió en la playa muradana de O Ancoradoiro, donde buena parte del sedimento fue arrastrado por las olas.
Además de la suciedad y los destrozos en pasarelas y paseos marítimos, el mal tiempo llevó aparejados importantes arrastres de arena en parte del litoral de la comarca
Y si en algunos lugares de la costa el mar se llevó la arena, en otros parece que la hubiera escupido con todas sus fuerzas, y buena parte del material sobre el que vecinos y visitantes se tumban en las calurosas jornadas de verano acabó inundando paseos marítimos y carreteras. Esta situación se dio en el término muradano, concretamente en Esteiro, donde, aunque ya se realizaron algunas tareas de limpieza, vecinos y vehículos siguen circulando sobre la arena.
Tres cuartos de lo mismo sucede en Portosín, ya que parte del arenal de Coira está diseminado por la acera y la carretera a consecuencia de los últimos temporales.
Más problemas
Al estar expuesto al mar abierto, el litoral de Porto do Son es uno de los más afectados por el oleaje, y también se detectaron problemas en las playas de A Aguieira, Cabeiro, As Furnas y Espiñeirido. El mar levantó varias pasarelas de madera y, según señaló el alcalde, técnicos de Costas y del Concello están elaborando un informe sobre los daños. La intención es reponer los tramos afectados, pero aún está por cuantificar el coste que tendrá la actuación.
De hecho, y ante la previsión de que el mal tiempo continúe, los ayuntamientos tienen aún pendiente la valoración de los desperfectos, que también afectaron a zonas más abrigadas que el litoral sonense. Así, en Noia, el paseo de Boa está intransitable tras los efectos de los últimos vendavales. De hecho, la pasarela está a punto de desmoronarse, mientras que en Testal el mar ha ido horadando el terreno de tal modo que la caseta de los socorristas corre el peligro de caerse.
En la ría arousana, la costa pobrense fue de las peor paradas a causa del viento y el oleaje. En la playa de A Barca-Cabío, la caída de árboles afectó al paseo, y también resultaron dañadas unas escaleras de acceso al arenal. El alcalde, Isaac Maceiras, indicó que estos contratiempos estaban ya solucionados.
Tampoco salieron bien paradas las sendas de madera instaladas en las playas de Carnota, y prácticamente ninguna se ha librado de los efectos del mal tiempo. Tanto en O Pindo como en los arenales de Carnota y Caldebarcos, la furia del mar levantó las pasarelas peatonales.
Basura de todo tipo
Al margen de los arrastres de arena y los desperfectos en paseos y accesos a las zonas de baño, los efectos colaterales del mal tiempo están muy presentes en las playas en forma de suciedad. Un caso llamativo es el de Barraña, en Boiro, que, por su situación en el fondo de la ría, suele ser a donde van a parar los desperdicios arrastrados por las corrientes. Estos días, el inmenso arenal boirense está cubierto por completo de residuos de todo tipo, desde ramas y hojas hasta botellas de plástico, latas y basura en general, incluso alguna que otra chancla extraviada en su día por algún bañista.
En Rianxo, aunque en menor cantidad, la situación es parecida, y a lo largo de la playa de Tanxil están dispersos multitud de desechos. Además, quizá por el excesivo aporte de agua dulce, la zona luce en algunos puntos un llamativo manto verde.
Los arrastres de restos de vegetación también se hicieron notar en Noia, sobre todo en los bancos marisqueros, de los que la cofradía retiró cuarenta tractores cargados con hojas.
Desperdicios por doquier. Por su situación, es habitual que el mal tiempo arrastre hasta el arenal boirense de Barraña desechos de todo tipo procedentes del mar, pero la estampa que ofrece este enclave estos días llama poderosamente la atención. Mónica Ferreirós
Los concellos aún tienen pendiente cuantificar el coste de reparar los daños
El sedimento de los arenales, arrojado por el oleaje, incluso alcanzó carreteras
Brotes verdes en Tanxil. Que la hierba nazca en la playa rianxeira no es novedad, pero parece que tanta agua dulce favoreció su crecimiento. Además, a Tanxil también llega basura. Mónica Ferreirós
Daños. La erosión del mar en Testal (izquierda) pone en entredicho la estabilidad de la caseta de los socorristas. Mientras, el paseo de Boa está intransitable. M. creo
A Arnela, convertida en pedregal. Los arrastres de arena causados por el oleaje tuvieron efectos dispares. Mientras en algunos puntos el sedimento acabó llenado paseos y vías públicas, en el caso de A Arnela prácticamente no queda playa porque el mar se la llevó, dejando en su lugar piedras al descubierto y otras que llegaron con la marea, con lo que la zona de baño prácticamente ha desaparecido. Marcos Creo
Nueva iniciativa. En el paseo de Esteiro (abajo) hace unos días retiraban la arena a palazos. También en Coira el sedimento llegó a la vía pública, y la fuerza del mar dañó pasarelas de madera. M. Creo/Sande
Lo que podría parecer un mal menor no lo es tanto si se tiene en cuenta que, en algunos puntos, el mar se tragó las playas. Prácticamente desaparecida, sobre todo en la pleamar, está A Arnela, en Porto do Son, donde la arena fue engullida por el océano dejando la zona de baño convertida en poco menos que un pedregal. Tres cuartos de lo mismo ocurrió en la playa muradana de O Ancoradoiro, donde buena parte del sedimento fue arrastrado por las olas.
Además de la suciedad y los destrozos en pasarelas y paseos marítimos, el mal tiempo llevó aparejados importantes arrastres de arena en parte del litoral de la comarca
Y si en algunos lugares de la costa el mar se llevó la arena, en otros parece que la hubiera escupido con todas sus fuerzas, y buena parte del material sobre el que vecinos y visitantes se tumban en las calurosas jornadas de verano acabó inundando paseos marítimos y carreteras. Esta situación se dio en el término muradano, concretamente en Esteiro, donde, aunque ya se realizaron algunas tareas de limpieza, vecinos y vehículos siguen circulando sobre la arena.
Tres cuartos de lo mismo sucede en Portosín, ya que parte del arenal de Coira está diseminado por la acera y la carretera a consecuencia de los últimos temporales.
Más problemas
Al estar expuesto al mar abierto, el litoral de Porto do Son es uno de los más afectados por el oleaje, y también se detectaron problemas en las playas de A Aguieira, Cabeiro, As Furnas y Espiñeirido. El mar levantó varias pasarelas de madera y, según señaló el alcalde, técnicos de Costas y del Concello están elaborando un informe sobre los daños. La intención es reponer los tramos afectados, pero aún está por cuantificar el coste que tendrá la actuación.
De hecho, y ante la previsión de que el mal tiempo continúe, los ayuntamientos tienen aún pendiente la valoración de los desperfectos, que también afectaron a zonas más abrigadas que el litoral sonense. Así, en Noia, el paseo de Boa está intransitable tras los efectos de los últimos vendavales. De hecho, la pasarela está a punto de desmoronarse, mientras que en Testal el mar ha ido horadando el terreno de tal modo que la caseta de los socorristas corre el peligro de caerse.
En la ría arousana, la costa pobrense fue de las peor paradas a causa del viento y el oleaje. En la playa de A Barca-Cabío, la caída de árboles afectó al paseo, y también resultaron dañadas unas escaleras de acceso al arenal. El alcalde, Isaac Maceiras, indicó que estos contratiempos estaban ya solucionados.
Tampoco salieron bien paradas las sendas de madera instaladas en las playas de Carnota, y prácticamente ninguna se ha librado de los efectos del mal tiempo. Tanto en O Pindo como en los arenales de Carnota y Caldebarcos, la furia del mar levantó las pasarelas peatonales.
Basura de todo tipo
Al margen de los arrastres de arena y los desperfectos en paseos y accesos a las zonas de baño, los efectos colaterales del mal tiempo están muy presentes en las playas en forma de suciedad. Un caso llamativo es el de Barraña, en Boiro, que, por su situación en el fondo de la ría, suele ser a donde van a parar los desperdicios arrastrados por las corrientes. Estos días, el inmenso arenal boirense está cubierto por completo de residuos de todo tipo, desde ramas y hojas hasta botellas de plástico, latas y basura en general, incluso alguna que otra chancla extraviada en su día por algún bañista.
En Rianxo, aunque en menor cantidad, la situación es parecida, y a lo largo de la playa de Tanxil están dispersos multitud de desechos. Además, quizá por el excesivo aporte de agua dulce, la zona luce en algunos puntos un llamativo manto verde.
Los arrastres de restos de vegetación también se hicieron notar en Noia, sobre todo en los bancos marisqueros, de los que la cofradía retiró cuarenta tractores cargados con hojas.
Desperdicios por doquier. Por su situación, es habitual que el mal tiempo arrastre hasta el arenal boirense de Barraña desechos de todo tipo procedentes del mar, pero la estampa que ofrece este enclave estos días llama poderosamente la atención. Mónica Ferreirós
Los concellos aún tienen pendiente cuantificar el coste de reparar los daños
El sedimento de los arenales, arrojado por el oleaje, incluso alcanzó carreteras
Brotes verdes en Tanxil. Que la hierba nazca en la playa rianxeira no es novedad, pero parece que tanta agua dulce favoreció su crecimiento. Además, a Tanxil también llega basura. Mónica Ferreirós
Daños. La erosión del mar en Testal (izquierda) pone en entredicho la estabilidad de la caseta de los socorristas. Mientras, el paseo de Boa está intransitable. M. creo
A Arnela, convertida en pedregal. Los arrastres de arena causados por el oleaje tuvieron efectos dispares. Mientras en algunos puntos el sedimento acabó llenado paseos y vías públicas, en el caso de A Arnela prácticamente no queda playa porque el mar se la llevó, dejando en su lugar piedras al descubierto y otras que llegaron con la marea, con lo que la zona de baño prácticamente ha desaparecido. Marcos Creo
Nueva iniciativa. En el paseo de Esteiro (abajo) hace unos días retiraban la arena a palazos. También en Coira el sedimento llegó a la vía pública, y la fuerza del mar dañó pasarelas de madera. M. Creo/Sande
07 enero 2014
El temporal causó inundaciones, arrastres y daños en toda la costa
:logo-lvg: | Barbanza
Los técnicos revisarán hoy si es posible reabrir el tramo cortado de la autovía
Mucha lluvia y fuertes rachas de viento. Estos son los elementos que condicionaron la noche del domingo a ayer en la comarca y causaron un sinfín de desperfectos, inundaciones o arrastres que tuvieron en alerta a buena parte de los equipos de emergencias desplegados en la zona. Hablar de un municipio más castigado que el resto por el temporal es imposible. Aunque sí es cierto que Noia, A Pobra, Porto do Son y Carnota se llevaron la peor parte. En suelo noiés, el río Traba lleva el caudal más alto que se recuerda desde 1989, y los trabajos para retirar árboles o cables fueron constantes. La fuerza del mar dejó la pasarela de la playa de Boa dañada. Además, el viento arrancó un popular carballo que llevaba décadas en A Chaínza.
En A Pobra, principalmente, así como en Ribeira y Rianxo, los bomberos de ambos parques no dejaron de actuar para corregir los estragos causados por las fuertes precipitaciones. De hecho, las inundaciones de bajos fueron constantes a lo largo de la mañana. Además de las carreteras, que acumularon grandes bolsas de agua a causa de las hojas y otros restos que taponaron las rejillas. En el caso de A Pobra, faltó muy poco para que el agua que anegaba la calle del centro de salud acabase entrando en ese edificio público. En Corrubedo, decenas de personas contemplaron la fuerza del mar desde el faro. Además, técnicos de la Xunta visitarán esta mañana el carril cortado de la autovía para estudiar su reapertura al tráfico en el caso de que no exista riesgo de derrumbes.
El temporal también destrozó las pasarelas localizadas en las playas carnotanas de Caldebarcos y O Pindo. También resultó seriamente dañado el paseo de la playa de San Pedro.
Mucha lluvia y fuertes rachas de viento. Estos son los elementos que condicionaron la noche del domingo a ayer en la comarca y causaron un sinfín de desperfectos, inundaciones o arrastres que tuvieron en alerta a buena parte de los equipos de emergencias desplegados en la zona. Hablar de un municipio más castigado que el resto por el temporal es imposible. Aunque sí es cierto que Noia, A Pobra, Porto do Son y Carnota se llevaron la peor parte. En suelo noiés, el río Traba lleva el caudal más alto que se recuerda desde 1989, y los trabajos para retirar árboles o cables fueron constantes. La fuerza del mar dejó la pasarela de la playa de Boa dañada. Además, el viento arrancó un popular carballo que llevaba décadas en A Chaínza.
En A Pobra, principalmente, así como en Ribeira y Rianxo, los bomberos de ambos parques no dejaron de actuar para corregir los estragos causados por las fuertes precipitaciones. De hecho, las inundaciones de bajos fueron constantes a lo largo de la mañana. Además de las carreteras, que acumularon grandes bolsas de agua a causa de las hojas y otros restos que taponaron las rejillas. En el caso de A Pobra, faltó muy poco para que el agua que anegaba la calle del centro de salud acabase entrando en ese edificio público. En Corrubedo, decenas de personas contemplaron la fuerza del mar desde el faro. Además, técnicos de la Xunta visitarán esta mañana el carril cortado de la autovía para estudiar su reapertura al tráfico en el caso de que no exista riesgo de derrumbes.
El temporal también destrozó las pasarelas localizadas en las playas carnotanas de Caldebarcos y O Pindo. También resultó seriamente dañado el paseo de la playa de San Pedro.
06 enero 2014
Voluntarios de Protección Civil, con tractores y una motobomba limpiaron la AC-550 de barro y ceniza en el casco urbano sonense
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Diez voluntarios de Protección Civil, ayudados por dos tractores, una motobomba y una excavadora de la firma Dario limpiaron durante la mañana la carretera AC-550, de la que sacaron tierra, piedras y ceniza arrastrada durante la noche por el fuerte temporal. Los trabajos se desarrollaron en el casco urbano del Concello, pero también en Arnela, Queiruga, Carballosa y en la subida al monte Enxa. Los trabajos se iniciaron a las siete de la mañana.
05 enero 2014
El temporal mostró su peor cara en toda la comarca
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Las carreteras AC-550 y AC-543 se cortaron al tráfico en O Pindo y Noia, mientras que en Coira, las olas rompieron una pasarela
Las violentas rachas de viento y la dureza del mar golpeando en la costa causaron numerosos destrozos a lo largo y ancho de la comarca entre la noche del viernes y ayer a mediodía. Los daños más espectaculares se localizan en la pasarela de madera de la playa de Coira, en Portosín, en donde las olas y las piedras arrastradas por las corrientes derribaron esta estructura.
En la localidad carnotana de O Pindo fue necesario cortar de madrugada la AC-550 para limpiar las rocas y otros restos que procedían del mar. En Noia, en la AC-543 se cortó un carril por la caída de un pino sobre las 06.00 horas.
También en el término noiés, en el campo de San Lázaro, el mal tiempo arrancó parte de la uralita de la grada y operarios del equipo de emergencias local procedieron a su retirada y arreglaron otros daños ocasionados. En el resto de la comarca fueron numerosos los árboles caídos que causaron destrozos en cierres o coches. También fue necesario retirar rótulos luminosos en Rianxo y Boiro. Además, el mar arrastró grandes cantidades de arena a algunos paseos.
Más información en la página 6 y 7 de la sección de Galicia.
Las violentas rachas de viento y la dureza del mar golpeando en la costa causaron numerosos destrozos a lo largo y ancho de la comarca entre la noche del viernes y ayer a mediodía. Los daños más espectaculares se localizan en la pasarela de madera de la playa de Coira, en Portosín, en donde las olas y las piedras arrastradas por las corrientes derribaron esta estructura.
En la localidad carnotana de O Pindo fue necesario cortar de madrugada la AC-550 para limpiar las rocas y otros restos que procedían del mar. En Noia, en la AC-543 se cortó un carril por la caída de un pino sobre las 06.00 horas.
También en el término noiés, en el campo de San Lázaro, el mal tiempo arrancó parte de la uralita de la grada y operarios del equipo de emergencias local procedieron a su retirada y arreglaron otros daños ocasionados. En el resto de la comarca fueron numerosos los árboles caídos que causaron destrozos en cierres o coches. También fue necesario retirar rótulos luminosos en Rianxo y Boiro. Además, el mar arrastró grandes cantidades de arena a algunos paseos.
Más información en la página 6 y 7 de la sección de Galicia.
04 enero 2014
La fuerza del mar destrozó la pasarela de la playa sonense de Coira
Personal de Protección Civil de Porto do Son acordonó la zona para evitar que los peatones corran riesgos
La pasarela de la playa sonense de Coira, en Portosín, ameneció esta mañana destrozada por la fuerza del mar, que arrastró numerosas piedras que al impactar con esta estructura de madera provocaron los daños. Efectivos de Protección Civil de Porto do Son ya acordonaron la zona para evitar que los peatones corran peligro.
La pasarela de la playa sonense de Coira, en Portosín, ameneció esta mañana destrozada por la fuerza del mar, que arrastró numerosas piedras que al impactar con esta estructura de madera provocaron los daños. Efectivos de Protección Civil de Porto do Son ya acordonaron la zona para evitar que los peatones corran peligro.
19 enero 2013
El temporal dejó precipitaciones de 75 litros por metro cuadrado
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En la comarca se registraron vientos de hasta 81 kilómetros por hora
Aunque no hubo que lamentar incidentes graves, el paso del primer temporal del año por la comarca se hizo notar. Durante prácticamente toda la jornada se registraron fuertes precipitaciones, y, al cierre de esta edición, se habían recogido ya hasta 75 litros de lluvia por metro cuadrado. Aunque durante la tarde el temporal pareció amainar un poco, hubo momentos en los que llegaron a registrarse cincuenta litros de agua en apenas una hora. Esta cifra se alcanzó a partir del mediodía, momento en el que las precipitaciones siguieron en aumento. De hecho, a las once y media de la mañana la lluvia acumulada en la estación meteorológica de Lousame apenas superaba los 47 litros por metro cuadrado, mientras que a las ocho de la tarde pasaba de los 75, y las nubes seguían regando la comarca barbanzana. Mes pasado por agua Sin embargo, con temporal o sin él, la jornada de ayer no difirió demasiado de las precedentes. No en vano, este inicio del año está siendo especialmente pasado por agua y, en los 19 días transcurrido desde las campanadas de Nochevieja, llovió en catorce de ellos. En lo que respecta a la jornada de ayer, además de las intensas precipitaciones, también se registraron fuertes vientos, especialmente en la primera mitad del día. Atendiendo a los datos de las estaciones que Meteogalicia tiene en la comarca, la mayor racha se registró en el pico Muralla, en Lousame, con ráfagas de hasta 81 kilómetros por hora. El viento también sopló con intensidad en las zonas costeras. No en vano, en la estación meteorológica de Sálvora, en Ribeira, se detectaron rachas de 79 kilómetros por hora.
Aunque no hubo que lamentar incidentes graves, el paso del primer temporal del año por la comarca se hizo notar. Durante prácticamente toda la jornada se registraron fuertes precipitaciones, y, al cierre de esta edición, se habían recogido ya hasta 75 litros de lluvia por metro cuadrado. Aunque durante la tarde el temporal pareció amainar un poco, hubo momentos en los que llegaron a registrarse cincuenta litros de agua en apenas una hora. Esta cifra se alcanzó a partir del mediodía, momento en el que las precipitaciones siguieron en aumento. De hecho, a las once y media de la mañana la lluvia acumulada en la estación meteorológica de Lousame apenas superaba los 47 litros por metro cuadrado, mientras que a las ocho de la tarde pasaba de los 75, y las nubes seguían regando la comarca barbanzana. Mes pasado por agua Sin embargo, con temporal o sin él, la jornada de ayer no difirió demasiado de las precedentes. No en vano, este inicio del año está siendo especialmente pasado por agua y, en los 19 días transcurrido desde las campanadas de Nochevieja, llovió en catorce de ellos. En lo que respecta a la jornada de ayer, además de las intensas precipitaciones, también se registraron fuertes vientos, especialmente en la primera mitad del día. Atendiendo a los datos de las estaciones que Meteogalicia tiene en la comarca, la mayor racha se registró en el pico Muralla, en Lousame, con ráfagas de hasta 81 kilómetros por hora. El viento también sopló con intensidad en las zonas costeras. No en vano, en la estación meteorológica de Sálvora, en Ribeira, se detectaron rachas de 79 kilómetros por hora.
15 diciembre 2012
El temporal causó desprendimientos, dañó tejados y tiró numerosos árboles
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Lousame y O Son sufrieron cortes de luz por roturas en el tendido eléctrico
El primer temporal de consideración del otoño, Nicki, mantuvo en jaque a los servicios de emergencias de la comarca y causó un sinfín de desperfectos de diversa consideración. Muchos árboles acabaron en el suelo -solo en Noia el Grumir contabilizó una veintena-, también hubo desperfectos en tejados, algunos ríos, como el de Artes, se desbordaron anegando fincas y la crecida del Coroño resultaba espectacular a su paso por Ponte Goiáns.
Noia, Boiro y Lousame fueron los municipios en los que se registraron mayor número de incidencias. En el término boirense, el Grumir actuó conjuntamente con la brigada de Obras. Los servicios de emergencias tuvieron que desplazarse por el desmoronamiento de terraplenes en la AC-305, a su paso por Escarís, en Curres, en Bealo y en Cespón. En la mayoría de los casos no se vio interrumpido el tráfico.
Sí tuvo mayores consecuencias la caída de una acacia de grandes dimensiones en el vial que une Bealo y A Galea. La circulación rodada se vio interrumpida y un autobús de transporte escolar tuvo que desviarse por Moimenta. En Bealo, además, se cayó un poste del tendido eléctrico.
Precisamente, sin corriente se quedaron tanto en la escuela lousamiana de O Sanguiñal, donde el Concello desplazó a los electricistas para resolver el problema, como en Merelle. También se interrumpió el servicio en el casco urbano sonense entre las once de la noche del jueves y la una de la mañana, así como en la avenida de A Constitución de Portosín.
Grada de San Lázaro
También el Grumir noiés tuvo que emplearse a fondo. Varias chapas de la depuradora de aguas residuales se desprendieron, al igual que una de la grada del campo de fútbol de San Lázaro. Miembros del Grumir acudieron al estadio para asegurar la estructura y evitar nuevos daños.
Fuentes del servicio de emergencias señalaron que Santa María de Roo fue la localidad más afectada y que la racha de viento más fuerte fue de 90 kilómetros hora.
El Grumir de Ribeira retiró varios árboles de la calzada y acudió a un garaje de la plaza de O Peixe que sufrió una pequeña inundación. Protección Civil de A Pobra indicó que volaron tejas en inmuebles de O Campiño, A Ribeiriña y Santa Cruz
Hacia las cuatro de la tarde, la Policía Local de Outes recibió el aviso de que había una inundación en la escuela de O Cando. Finalmente, no fue necesaria la intervención de los agentes porque, al parecer, se trataba de una pequeña entrada de agua motivada por el desbordamiento de una tajea.
El primer temporal de consideración del otoño, Nicki, mantuvo en jaque a los servicios de emergencias de la comarca y causó un sinfín de desperfectos de diversa consideración. Muchos árboles acabaron en el suelo -solo en Noia el Grumir contabilizó una veintena-, también hubo desperfectos en tejados, algunos ríos, como el de Artes, se desbordaron anegando fincas y la crecida del Coroño resultaba espectacular a su paso por Ponte Goiáns.
Noia, Boiro y Lousame fueron los municipios en los que se registraron mayor número de incidencias. En el término boirense, el Grumir actuó conjuntamente con la brigada de Obras. Los servicios de emergencias tuvieron que desplazarse por el desmoronamiento de terraplenes en la AC-305, a su paso por Escarís, en Curres, en Bealo y en Cespón. En la mayoría de los casos no se vio interrumpido el tráfico.
Sí tuvo mayores consecuencias la caída de una acacia de grandes dimensiones en el vial que une Bealo y A Galea. La circulación rodada se vio interrumpida y un autobús de transporte escolar tuvo que desviarse por Moimenta. En Bealo, además, se cayó un poste del tendido eléctrico.
Precisamente, sin corriente se quedaron tanto en la escuela lousamiana de O Sanguiñal, donde el Concello desplazó a los electricistas para resolver el problema, como en Merelle. También se interrumpió el servicio en el casco urbano sonense entre las once de la noche del jueves y la una de la mañana, así como en la avenida de A Constitución de Portosín.
Grada de San Lázaro
También el Grumir noiés tuvo que emplearse a fondo. Varias chapas de la depuradora de aguas residuales se desprendieron, al igual que una de la grada del campo de fútbol de San Lázaro. Miembros del Grumir acudieron al estadio para asegurar la estructura y evitar nuevos daños.
Fuentes del servicio de emergencias señalaron que Santa María de Roo fue la localidad más afectada y que la racha de viento más fuerte fue de 90 kilómetros hora.
El Grumir de Ribeira retiró varios árboles de la calzada y acudió a un garaje de la plaza de O Peixe que sufrió una pequeña inundación. Protección Civil de A Pobra indicó que volaron tejas en inmuebles de O Campiño, A Ribeiriña y Santa Cruz
Hacia las cuatro de la tarde, la Policía Local de Outes recibió el aviso de que había una inundación en la escuela de O Cando. Finalmente, no fue necesaria la intervención de los agentes porque, al parecer, se trataba de una pequeña entrada de agua motivada por el desbordamiento de una tajea.
15 diciembre 2011
El temporal lleva a Porto do Son un cetáceo de 17 metros
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Al animal le falta un trozo de cola y algunos huesos de la cabeza.
El lunes, los tripulantes de unos barcos que navegaban cerca de las Cíes avisaron a Salvamento Marítimo de que había una ballena flotando por la zona. Para evitar percances, se alejó el animal de la costa, llevándolo mar adentro. Sin embargo, el temporal de estos días hizo que ayer apareciese varado en una playa de O Son. Se trata de una ballena común de unos 17 metros a la que, según indicaron desde la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños, le falta un trozo de cola y algunos huesos de la cabeza. La Policía Local y el Concello de Porto do Son estaban haciendo ayer gestiones para trocearla y retirarla del arenal.
Vídeo: La ballena varada apareció en Vigo la semana pasada
El lunes, los tripulantes de unos barcos que navegaban cerca de las Cíes avisaron a Salvamento Marítimo de que había una ballena flotando por la zona. Para evitar percances, se alejó el animal de la costa, llevándolo mar adentro. Sin embargo, el temporal de estos días hizo que ayer apareciese varado en una playa de O Son. Se trata de una ballena común de unos 17 metros a la que, según indicaron desde la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños, le falta un trozo de cola y algunos huesos de la cabeza. La Policía Local y el Concello de Porto do Son estaban haciendo ayer gestiones para trocearla y retirarla del arenal.
Vídeo: La ballena varada apareció en Vigo la semana pasada
Aparece en Porto do Son una ballena de 18 metros
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La ballena muerta que apareció flotando frente a las islas Cíes el pasado lunes varó ayer en la playa de Queiruga, en Porto do Son. El cétaceo mide 18 metros y se encuentra en un avanzado estado de descomposición. Por este motivo, la Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños (Cenma) está analizando con las autoridades municipales cómo se puede retirar este animal, operación muy complicada por la dificultad de trasladar hasta la playa las grúas necesarias, ya que "no hay carretera cerca".

















