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05 diciembre 2015

Xornada micolóxica en Baroña

http://www.nebra-nebra.blogspot.com.es/ II Xornada Micolóxica organizada pola CMVMC de Baroña

10 julio 2015

I Ruta a cabalo

13 julio 2014

Setenta reses fueron aseadas e identificadas en la Rapa das Bestas de Baroña

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El Curro da Enxa, situado en terrenos de la comunidad de montes de Baroña, concentró ayer a unos cincuenta visitantes, que se acercaron a observar la rapa das bestas de este año. Se trató de una actividad destinada a la limpieza de los animales, no de la típica festividad asociada a las romerías. A lo largo del día, cinco comuneros, con la colaboración de algunos vecinos, protagonizaron las labores de cuidado que realizan tres veces al año sobre los equinos. Raparon a setenta caballos, de entre ellos doce potros.

Xan Ovidio Queiruga, presidente de la comunidad de montes de Baroña, explicó el sistema utilizado en esta ocasión: «Primeiro rapamos ás bestas para evitarlles a calor do verán, despois desparasitámolas polo tema dos insectos e sobre todo das moscas. E por último identificamos aos que aínda non teñen chapa nin microchip». En esta edición identificaron a 17 animales, con la tradicional chapa amarilla y el microchip obligatorio de la Xunta de Galicia.

Selección de los grupos

Según relató Queiruga, el método que utilizaron los miembros de la comunidad para reunir al ganado consistió en juntar a los animales de cada cierre en los que se subdivide el monte en un solo curro. Allí, tras los trabajos de mantenimiento, se seleccionaron los nuevos grupos para volver a separarlos en cada cierre. El criterio es el de separar a madres e hijos para que no se creen problemas de consanguinidad. También influye la capacidad de cada semental. Las manadas suelen estar formadas por un macho y unas quince o veinte hembras. La experiencia se repetirá en octubre.

24 abril 2014

La Xunta duplica los fondos para prevenir incendios en Barbanza

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Desbroces, arreglo de pistas y pozos de agua serán posibles con 230.000 euros

Son muchos los comuneros y ganaderos que creen firmemente que los incendios empiezan a apagarse entre el invierno y la primavera con una correcta política de prevención forestal. La Xunta, que el año pasado abonó con retraso el dinero necesario para ejecutar este tipo de proyectos, lleva meses completando los trámites para comenzar lo antes posible los trabajos para que el monte esté en las mejores condiciones cuando llegue el calor y, a la vez, afloren las nocivas voluntades de los incendiarios. Otra noticia que ha sentado muy bien entre quienes protegen y viven de estos parajes en la comarca es que este año el dinero que se destina a cada distrito forestal es el doble del que se otorgó en el curso pasado.

La Consellería do Mar e Medio Rural destina unos 230.000 euros a cada demarcación, lo que supone un aumento considerable si se tiene en cuenta que en el 2013 fueron algo más de 100.000 euros lo que se repartió entre cada distrito. Según explican en este sector profesional, los proyectos para acometer los trabajos de prevención fueron remitidos a la Xunta a principios de año. Desde entonces, la maquinaria burocrática no ha dejado de funcionar y ahora ya quedan pocas semanas para que los trámites de adjudicación -es un concurso de obra pública- finalicen y las empresas seleccionadas inicien la actividad.

Se trata, principalmente, de trabajos de desbroce, que, según relatan los comuneros consultados, este año serán más complejos por la intensa lluvia caída en los últimos meses y el clima cálido propio de esta época del año. Además, se prevé el arreglo de pistas forestales que, en muchos casos, se encuentran en mal estado por los efectos del mal tiempo que se vivió en la zona desde noviembre. Por último, algunos profesionales del monte señalan que también está previsto que se construya algún pozo de agua para que los helicópteros puedan servirse cuando lleguen las llamas.

Zonas quemadas

Al margen de las previsiones que maneja el Gobierno gallego, son muchos los comuneros que siguen trabajando a diario para mantener el monte en las mejores condiciones. Un ejemplo es Baroña, que, ayer mismo, tenía a su cuadrilla actuando en una zona que ardió el verano pasado para realizar también tareas de prevención. Estos trabajos, que continuarán durante las próximas semanas, consisten, principalmente, en cortar los troncos quemados, y que están secos, para evitar «que cando volva o lume sexan pólvora», explicó el presidente de la comunidad de montes de Baroña, Ovidio Queiruga. Esta entidad informó también de que llevan tiempo trabajando en pistas y accesos, en las que están desbrozando la maleza en previsión de que los incendios puedan adelantarse.

12 noviembre 2013

La Xunta cree que la labor hecha evitará arrastres de ceniza al mar




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Quintana considera crucial «ter empezado rápido» con la regeneración

La conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, estaba ayer en Porto do Son para hablar del monte. Concretamente, se dirigió a un grupo de alumnos del instituto para pedirles que sean cómplices de la puesta en valor del medio natural. Tratándose de la tierra sonense, una de las más castigadas por el fuego en la comarca este verano, Quintana no pudo evitar referirse ni a los «homicidas que queiman o monte» ni tampoco al trabajo hecho por la Administración para recuperar esos espacios convertidos en cicatrices negras. La conselleira está convencida de que los trabajos realizados hasta el momento arrojan ya un resultado muy positivo, evitando ahora y en el futuro el arrastre de ceniza al mar. De hecho, dijo que las afectaciones a los bancos marisqueros son mínimas y que los productores de bivalvo «de momento poden estar tranquilos».

Rosa Quintana dijo que son numerosos los trabajos que se están llevando a cabo en los montes quemados en este momento. Citó, sobre todo, a O Pindo. Y habló, por ejemplo, de la paja esparcida, la limpieza de cunetas y la madera quemada retirada. También insistió en que la labor en los montes no está ni de lejos terminada y que, precisamente, se van a aprovechar las pequeñas treguas que vaya dando la lluvia para acelerar esos trabajos y evitar los posibles arrastres.

De todo este asunto de la regeneración de los montes barbanzanos también se habló a finales de la semana pasada en el Parlamento. La consellería defendió que los trabajos se iniciaron con la rapidez suficiente para evitar una debacle por la llegada de ceniza al mar, y ayer Rosa Quintana incidió en esa idea: «Foi moi importante ter empezado rápido para poder estar agora nesta situación de tranquilidade, na que as afeccións aos bancos marisqueiros foron pequenas. Por exemplo, en O Pindo a afectación foi pequena. Estamos en contacto coas asistencias técnicas de todas as confrarías para que, se xorden problemas, se nos comuniquen».

A los pocos minutos de que el coche oficial de la conselleira arrancase de nuevo de Porto do Son, en el municipio sonense podía comprobarse que la actividad en los terrenos calcinados es febril., aunque en este caso no eran operarios de la Xunta, sino relacionados con los comuneros y con una firma de telefonía.

Tres kilómetros de cable

Solo unos metros después de pasar el casco urbano sonense en dirección a Ribeira, a orillas de la carretera comarcal, en unos terrenos de la comunidad de montes de Baroña, podían verse dos grupos distintos de trabajadores. Uno de ellos, conformado por una cuadrilla de operarios portugueses, trabajaba para Montelnor. Estaba reparando la línea telefónica que, por ejemplo, da servicio a la base de Salvamento Marítimo del monte Enxa. Al parecer, el fuego dejó inservible unos tres kilómetros de cable y aunque días después del fuego se urdió una solución provisional para restablecer las líneas, ahora toca recuperar el cableado aéreo. Los obreros llevan un mes en ello, y les queda otro tanto tiempo de actividad por delante.

A pocos metros, otra cuadrilla cortaba árboles por el pie y troceaba troncos quemados. Con resignación, uno de los operarios señalaba: «É da comunidade de montes, pero ao estar queimada a madeira non vale, vai para moer». Junto a ellos, el monte, aún negruzco, intenta recomponerse: la hierba, ayudada por las lluvias, se hace notar.

18 septiembre 2013

Aldeas de Barbanza y O Pindo siguen sin teléfono fijo por los daños de los incendios

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Las llamas arrasaron a su paso numerosas instalaciones que ofrecían servicios básicos

Ahora que el humo provocado por la ola de incendios ha desaparecido, los vecinos de las poblaciones afectadas por el fuego intentan recuperar la normalidad. Pero no todo depende de ellos. Las llamas arrasaron de manera indiscriminada todo lo que encontraron a su paso, incluyendo, además de montes, numerosas instalaciones que ofrecían servicios básicos a la población como el teléfono fijo, el alumbrado, la traída de agua o la conexión a Internet.

Los vecinos de Baroña, en Porto do Son, seguían ayer, después de una semana, sin poder usar los teléfonos fijos de sus viviendas por el incendio que abrasó 150 hectáreas el miércoles pasado. Se trata de una parroquia con numerosas aldeas o casas localizadas de manera dispersa en la sierra de Barbanza, en donde predominan los vecinos de avanzada edad que prefieren este tipo de telefonía antes que la móvil. «Os maiores teñen que pedir prestado o teléfono móbil dos veciños para poder falar cos familiares que están fóra», explicaba ayer otro residente de Baroña bastante molesto, que añadía: «Xa puxen unha reclamación á compañía telefónica, non teño nin liña nin Internet dende hai unha semana, pero seguro que logo me queren cobrar todo o mes». El incendio del monte Pindo también dañó el tendido eléctrico de la zona, la conexión telefónica y la red de agua potable. Además de algunas pistas por las que todavía no se puede transitar.

15 septiembre 2013

«Entre plantacións reforestadas e peches perdemos 180.000 euros»

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«Entre plantacións reforestadas e peches perdemos 180.000 euros»

Las consecuencias del incendio que alcanzó Baroña son especialmente drámaticas. Se trata de una parroquia que cuenta con una comunidad de montes con una cuadrilla que trabaja los doce meses del año. El resultado es un monte con una elevada cantidad de hectáreas reforestadas, en donde también hay numerosos cierres. Por eso, el paso indiscriminado de las llamas ha tenido un resultado de pérdidas económicas cuantiosas, según el presidente de los comuneros, Ovidio Queiruga: «Entre plantacións reforestadas e peches perdemos 180.000 euros, e moitos anos de traballo».

El balance en esta zona de Porto do Son es desolador. De las 120 hectáreas quemadas, 100 son comunales. Aquí hay que indicar que 18 tenían robles, castaños y abedules desde hace un lustro; 29, pinos desde hace una década; en 25 había eucaliptos; y 0,5 de arándanos. En cuanto a los cierres, la primera valoración eleva a cuatro kilómetros la longitud destrozada por las llamas. Muchas de estas inversiones, hoy inservibles, se realizaron con fondos públicos.

Ovidio Queiruga Baroña

13 septiembre 2013

Largas noches cerca de las llamas

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La falta de medios obligó a los vecinos de Baroña a apagar el fuego en sus primeras horas

El fuego nunca es un invitado deseado. Y menos si aparece de noche y en un monte frondoso. El incendio de Baroña, que comenzó en la madrugada del jueves y al cierre de esta edición seguía sin ser controlado tras quemar más de 100 hectáreas, fue una pesadilla para los vecinos. Las primeras llamas comenzaron en el perímetro del núcleo principal, para luego avanzar en paralelo a la playa de A Arnela hasta adentrarse en los montes de Baroña.

Los incendios del monte Pindo y Negreira coparon casi todos los medios disponibles esa noche. Y la Administración no dudó en recurrir a la comunidad de montes de esta parroquia para frenar las llamas en una primera avanzadilla. Se trata de una entidad que cuenta con una cuadrilla todo el año, que pone en orden este terreno comunal y que lo conoce a la perfección. Además, tiene todas las herramientas necesarias para combatir esta lacra. Desde el principio, los vecinos ya vieron que no estaban ante un simple conato. Y que sus autores habían actuado con conocimiento de causa para hacer el mayor daño posible.

La Policía Local sí estuvo al pie del cañón desde el minuto uno. Igual que el alcalde, Luis Oujo, que por la mañana seguía sin dormir. En un principio se decidió trasladar a las personas mayores a la casa de cultura para evitar posibles desgracias en el caso de que el fuego entrase hasta el salón de sus viviendas. Solo una vecina aceptó. Se llama Concha Rodríguez. Habita en una casa frente a la playa de A Arnela. Ella no quería ir, prefería estar con su hermana en su casa. Pero no la dejaron.

Evacuaciones

«Tíñanme alí e facía falta alguén que estivese comigo, pero eu non quería molestar a ninguén... Así que en canto puiden volvín para a casa», explicaba ayer a mediodía mientras veía como el fuego seguía cercando su vivienda. El resto de vecinos de las aldeas amenazadas hicieron piña para hacer guardia frente a sus propiedades. En Carnota y Mazaricos la tensión seguía siendo máxima al cierre de esta edición. La segunda noche del gran incendio se presentaba larga y los vecinos aseguraban que no tenían la intención de dormir «por miedo».

13 julio 2013

Los comuneros se unen a Ejército y Policía para combatir el fuego

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Voluntarios de Baroña, Serres y Louro ayudan a los distritos forestales

Todas las fuerzas son pocas para prevenir los incendios. Barbanza es una de las zonas favoritas para los pirómanos, que cada año ponen sus ojos en el verde de la sierra para cometer sus fechorías. Aunque se trata de una labor difícil, y los responsables de llevarla a cabo son conscientes de que es como «ponerle puertas al campo», este verano son comuneros de diferentes puntos de la comarca los que se suman a los trabajos que realizan Ejército y Policía para prevenir o apagar incendios.

Un ejemplo de esta situación es la comunidad de montes de Baroña, que cuenta con una cuadrilla todo el año, formada por unas nueve personas, que también están pendientes de cualquier incidente para echar una mano este verano. Para eso, están en contacto permanente con el distrito forestal de Noia. En la zona de Muros también existe un compromiso para ayudar en todo lo posible. Se trata de las comunidades de montes de Serres y Louro.

En el caso de Serres, su presidente, Manuel Fernández, explica que son 14 personas en total, entre las que también se encuentran directivos de la entidad. Fernández asegura que «estamos sempre no allo» para añadir como ponen todos sus medios con el fin de hacer frente a esta lacra que cada verano arrasa los montes de Galicia. En el caso de los comuneros de Muros, la coordinación de su trabajo la realizan con el distrito forestal quinto, que abarca también el municipio carnotano.

Efectivos preparados

Como sucede cada año, los montes de Barbanza, por ser una de las zonas de Galicia más sensibles a la hora de sufrir las consecuencias de las llamas, están dentro de los planes del Ejército y la Policía Autonómica, que envían agentes para patrullar el terreno y realizar sobre todo labores de disuasión y prevención. Por ahora, su presencia en la zona no ha sido muy visible, ya que se espera que sea a partir de la próxima semana cuando empiecen a realizar un trabajo mucho más concienzudo.

En el caso de Barbanza, y al igual que en ejercicios anteriores, será el Tercio Norte de Infantería de Marina, con sede en Ferrol, el que vigile los montes barbanzanos dentro de la conocida como operación Centinela Gallego. Por ahora, su presencia ha sido sobre todo institucional, especialmente porque sus mandos ya han pasaron por las casas consistoriales para saludar a los alcaldes y se espera que sea en los próximos días cuando empiecen a realizar el trabajo de campo.