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05 septiembre 2011

Un verano de lujo con cenas, fiestas y amigos

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Las vacaciones estivales han estado cargaditas de fiestas, guateques entre amigos, veladas de ensueño en los clubs náuticos, numerosas ferias de tipo gastronómico y grandes nombres//El estío se caracterizó por sus citas inolvidables y mejor compañía a los que en muchas ocasiones puso rostro mi amigo Pablo Silva// También contribuyeron con su granito de arena mis colegas de la redacción que han tenido que ‘sufrir’ mis páginas desde la península del Barbanza

Yo no quería... pero ha llegado el día. Se acabaron las vacaciones. Aunque un parte de mí se resiste a hacer las maletas, volver a casa, dejar Rianxo, mi refugio, a todos los amigos con los que he compartido el verano, y a mi colega en algunas fatigas Pablo Silva, gran compañero y mejor profesional, no me queda otra que resignarme e ir sacando recuerdos de mi particular baúl de la Piquer.

Porque otra cosa no, pero momentos para recordar hay muchos. El primer día de playa en compañía del técnico Luisito, las primeras fiestas, las de Ribeira, con Pablo Chiapella, el cuqui, como pregonero, aunque no ha sido el único del verano. También han tenido la labor de dar el chupinazo Miguel Lago, David Seijo, Ramón Campos y Ezequiel Allut.

Lo que es fiestas ha habido muchas: los vikingos en Catoira, la hortera en O Son, la Festa da auga en Vilagarcía, Carmen dos Pincheiros, o San Ramón de Bealo.

Con tanta fiesta no me ha quedado otra que reponer fuerzas, ya bien en las numerosas fiestas gastronómicas como la festa do mexilón en Rianxo y Cabo de Cruz, la navaja en Aguiño o el marisco en A Pobra.

Sin olvidar las dos más concurridas: el polbo en O Son, donde me encontré a José Manuel Romay Beccaría, y la pandilla de J.J Chicolino y Arturo Rebollo; y la almeja en Carril, donde el pregonero fue Moncho Borrajo y la nueva dama de la orden, Elena Espinosa.

La que no faltó a ninguna, igual que yo, fue la conselleira de Mar, Rosa Quintana, que también estuvo en la cena del Náutico de Rianxo en compañía de José Carreira, Jesús Ferrón, Hugo Vázquez y Rosa Gómez.

Esta no fue la única cena de Náutico que viví este verano. El Club de Portosín me brindó tres grandes veladas en compañía de Carlos Roura, Francisco Gude, Santiago Tomé, Fernando González Pousa, Alfredo García Allut, Romy Reyes, Felipe Calle, Pila Sarmiento, Juan Lago, Mª José López de Heredia, los hemanos González Fernández, José Toja Parajó, Ramón Petisco, Susana Ceinos, Jorge García, Manuel Remuñán, Carola García, Andrés Blanco, Francisco Vispo, Manuel Varela, Sonia García o Miguel Velasco y Ana Fernández, entre otros.

Otro incondicional del Club que celebró su cumpleaños en el Carou, fue Juan Blanco Carrión en compañía de su mujer Isabel Ramos. En otro restaurante, el Chicolino, viví dos grandes momentos, el mejor guateque del verano, el Xanadú, organizado por el Club Exxpopress con mi compañero y gran mentor en estas paginas, Suso Souto, al frente, junto con Eva Ortega y María José Rivadulla; y una cena solidaria de la asociación española contra el cáncer muy bien organizada por Marisa Lojo Alcalde, María Elena Cortés y Dolores Outeiral.

La verdad que no me puedo quejar, porque he compartido estas vacaciones con amigos como Mayka Ferreira y su marido, José Ramón Agra; Pepa Castro, Marisa Ríos, José Manuel Rial y su mujer, Lidia Angueira; Luis Rodrigo, Guiseppe Valverde, Antonio y Fernando Castaño o la guapísima Sabela Arán.

Y no me puedo ir sin agradeceros a vosotros haberme aguantado y a mis compañeros en Santiago por su ayuda. Hasta la próxima.

27 agosto 2010

De Madrid al cielo...pasando por O Son

:ecg: | 27/8/2010
Los hermanos Montiel García, descendientes del autor de la letra del chotis más famoso del mundo, veranean en Arnela desde hace 46 años

Madrid, Madrid, Madrid/ pedazo de la España en que nací/ por algo te hizo Dios/ la cuna del requiebro y del chotís. Les suena, ¿verdad?

Es una de las estrofas del chotis más famoso del mundo. Su autoría se atribuye a Agustín Lara, pero lo cierto es que lo escribió un ourensano de O Carballiño emigrado en México: José Ramón Montiel Vilar.

Su hijo, José Luis Montiel Moreno, no supo nada de él desde los 15 años. Pero, cosas de la vida, la Sociedad General de Autores le desveló un día el secreto: su padre se dedicaba a escribir canciones y luego vendía los derechos de autor para enviarle dinero a su mujer desde México.

La sorpresa fue que, cuando madre e hijo acudieron a la SGAE, el chotis todavía seguía a nombre de José Ramón Montiel e incluso faltaban por cobrar los intereses generados. Con ese dinero, su viuda pudo pagarle la carrera universitaria de su hijo.

Pues bien; dos de los nietos del autor del citado chotis veranean cada año desde 1964 e ininterrumpidamente con sus respectivas familias en la playa Arnela, en O Son. Por allí anduvo estos días uno de ellos, Fernando Montiel García (empleado de Pescanova) y allí siguen su esposa, Eva Rubira (que tiene una empresa de publicidad) y sus hijos, Jorge y Álvaro. Y allí está también estos días su hermano José Luis Montiel (ingeniero de caminos), con su esposa Susana Penedo (socióloga) y sus hijos Javier, Ignacio, Gonzalo, Susana y Álvaro).

Pescando, tomando el sol, paseando a pie o en bicicleta y, por supuesto, mojándose. Junto a ellos están este año Carla Alonso, Victoria, Juana María Andújar, Víctor Alonso y Carlos Alonso.

Algún verano les ha visitado la otra hermana de esta saga madrileña, Margarita, mientras que el cuarto de los hermanos, Javier, prefiere el sol de Marbella.

Y ustedes se preguntarán: ¿y por qué eligieron Arnela para pasar sus vacaciones durante estos 46 años? Pues ésa es otra historia de las buenas. Resulta que corría el verano de 1964 cuando José Luis Montiel Moreno aceptó hacerle un favor a su amigo Fernando y acompañarle desde Madrid hasta Porto do Son para ver a su novia, Melucha.

Llegaron en un Seat-600 cuando la carretera de Noia era de tierra. Les conquistó la zona y pactaron con el dueño del bar O Pino que el verano siguiente le alquilarían la casa que éste estaba construyendo en Arnela. Ya ven.

No es la primera vez que les hablo en esta sección de estas entrañables alianzas estivales con medio siglo de historia. Y desde ella hago hoy una reivindicación: un chotis para Porto do Son. Ya.

19 agosto 2010

Navegando a toda vela con otro VIP en O Son

:ecg: | 19/8/2010
El estomatólogo Juan Blanco Carrión celebró su 48 cumpleaños con una cena en el restaurante Carou//Lleva cuatro décadas veraneando en Cabeiro.

El restaurante Casa Carou de O Son acogió la fiesta de cumpleaños del estomatólogo compostelano Juan Blanco Carrión, que sopló 48 velas en una animada cena a la que asistieron 45 invitados. Muchos de ellos son también fieles veraneantes en O Son, al igual que el propio Juan Blanco, que veranea en Cabeiro desde hace más de cuatro décadas.

Y es que su padre, Andrés Blanco del Río, también estomatólogo de profesión, apostó allá por los años cincuenta por veranear en este municipio barbanzano y traerse a los suyos.

Blanco compartió mesa y mantel con su esposa, Isabel Ramos (ortodoncista en Santiago); sus hermanos Mari Carmen (ortodoncista en Madrid), Andrés (estomatólogo en Santiago) y su esposa, Sonia García-Granero, (licenciada en Derecho) y Dolores Blanco (farmacéutica en Santiago), así como Ángel Garrido (visitador médico) y Manuel Mariño (informático y profesor de esgrima en Vigo).

Entre los invitados estaban también Francisco Vispo (abogado en Santiago); Francisco Parada (abogado en Palma de Mallorca); Manuel Varela (traumatólogo en el hospital de O Salnés) y su esposa, Ana Reboredo (directiva de Caixa Galicia en Vigo); los abogados madrileños Esperanza Azpeiti y Miguel Velasco; el notario compostelano Manuel Remuñán y su esposa, Consuelo Martínez Salero; el catedrático de Estadística de la Escuela de Montes de Madrid, Eugenio Martínez Salero (esposo de Carmen Blanco); los hermanos Chon, Pilar, Nacho y José Martín, de Valladolid (que también veranean desde hace años en O Son); y los hermanos Rafael (oftalmólogo) y Maite Bartolozzi (bibliotecaria) y su esposo, José Alfonso (oftalmólogo en Oviedo).

El menú fue tan sencillo como exquisito, pues degustaron empanadas y albóndigas con patatas, una de las especialidades de la casa. Blanco fue agasajado con una original e impresionante tarta de cumpleaños con la forma de su barco, el Prichy (bautizado así en honor de su hija pequeña). De hecho, la tarta fue indultada esa noche, aunque me cuentan que duró muy poco tiempo más en la nevera.

A Blanco Carrión también le regalaron varias botellas de diferentes marcas de ginebra y de tónicas, el combinado preferido de esta peña que año tras año apuestan por Porto do Son para pasar sus vacaciones en familia y entre amigos.

Ayer prometí informales de más cenas jolgorio de este agosto loco y lo haré. Pero denme tiempo porque mi faja no da más de sí... y esta página tampoco.