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07 junio 2013

Lección de arqueología a partir del legado de García Bayón


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Escolares de Ribeira se sumergieron en la cultura castreña

La riqueza arqueológica que atesora la comarca de Barbanza es indiscutible. No solo lo saben los expertos en la materia, sino que lo tienen muy presente las nuevas generaciones. Dieron muestra de ello, ayer, dos grupos de alumnos de O Grupo y Aguiño que participaron en un taller de iniciación a la arqueología en el Museo Municipal. Utilizaron, como herramientas de estudio, las piezas que integran la colección donada por Carlos García Bayón.

Los chavales contaron con un profesor de excepción, el arqueólogo Ángel Concheiro que, en su día, fue el encargado de realizar el inventario de las piezas del profesor ribeirense. Además, conoce a fondo el patrimonio de la comarca. Ayudado por la directora de la sala, Pilar Casas, explicó a los chavales la forma de vida de los habitantes de los castros, incidiendo en sus costumbres y formas artísticas de expresión.

El medio centenar de escolares que participaron en la actividad, celebrada por segundo año consecutivo en el marco del Xuño da Cultura e as Artes, tuvieron ocasión incluso de convertirse por momentos en auténticos prehistóricos. Y es que participaron en talleres de pintura rupestre y de elaboración de piezas de cerámica.

Como colofón, vieron varios extractos de El legado celta, un documental que fue grabado en el 2010 en diversas localizaciones de la comarca, como Couso, donde se recreó la vida en un castro, y Baroña.

Durante su estancia en el museo, los chiquillos dejaron constancia de los conocimientos que tiene sobre la riqueza patrimonial de la comarca. Así lo explicaba después Pilar Casas: «O obradoiro serviulles para reforzar coñecementos que xa tiñan, pois demostraron dominar a materia, non só a nivel da época castrexa, senón sobre o patrimonio en xeral, por exemplo, no relativo ao dolmen de Axeitos».

Si algo les llamó la atención de los alumnos de sexto de primaria de O Grupo y Aguiño fue el buen estado de conservación de algunas de las piezas de cerámica que vieron.

03 marzo 2013

Encuentro con el pasado sonense


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Más de medio centenar de personas visitaron los petroglifos sonenses y el castro de Baroña en el marco del Encontro Arqueolóxico de Barbanza

Medio centenar de personas participaron ayer en el encuentro con la historia y el pasado sonense que proponía la organización del Encontro Arqueolóxico de Barbanza, que el pasado fin de semana celebró su séptima edición. Cada año, las conferencias de los más reputados especialistas se complementan con visitas a yacimientos y museos de relevancia y, en esta ocasión, se optó por dar a conocer la riqueza que atesora la comarca con dos visitas. La primera tuvo lugar ayer y el punto de destino fue Porto do Son.

Por lo general, estas visitas eran fuera de la comarca, pero este año se optó por no salir de Barbanza porque «moitas veces descoñecemos o que temos aquí ao lado». El municipio sonense cuenta con un gran catálogo de restos arqueológicos, con lo que fue preciso realizar una selección de los petroglifos a visitar. Finalmente, con el historiador Manuel Mariño como guía, se optó por un acercamiento a algunos de los hallazgos más recientes en el campo de la arqueología sonense. Grabados como los de A Gurita, Rego do Corzo o Outeiro Bicudo fueron objeto de las explicaciones de Mariño ante la atenta mirada de los excursionistas, que escudriñaron en las pierdas en busca de los trazos dibujados en ellas hace miles de años.

La caminata por los montes sonenses en busca de pinturas rupestres se prolongó durante toda la mañana, y tras repones fuerzas durante la comida, la jornada continuó con la visita al castro de Baroña.

Guía de excepción

Más de uno tuvo ocasión de redescubrir el yacimiento castreño después de los trabajos realizados en el asentamiento durante el año pasado, y lo hizo además con un guía de excepción, el arqueólogo Ángel Concheiro, uno de los artífices de la intervención.

Para empezar, el recorrido por el poblado se realizó siguiendo el itinerario diseñado en la campaña del año pasado y, además, los participantes en la visita pudieron ver las novedades que proporcionaron las últimas excavaciones en el castro, especialmente en el foso, que permanecía oculto desde hacía décadas. Asimismo, Concheiro contextualización brevemente la posición de Baroña en el mundo castreño del occidente gallego.

31 mayo 2012

Una clase en el castro de Baroña


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Sesenta escolares sonenses visitaron los trabajos de rehabilitación

El sol lucía en lo alto desde primera hora de la mañana. Los verdaderos protagonistas de la jornada descendieron decididos por el sendero que da acceso el castro de Baroña, un espacio que conocen bien y que ayer les sirvió de aula para profundizar un poco más en el pasado de su pueblo. Y es que estos jóvenes arqueólogos estudian en el colegio de Baroña. En total eran sesenta. A falta de libretas, en sus caras se apreciaba el interés que despertaban los trabajos que se están llevando a cabo en ese castro que todos tan bien conocen.

«Están acostumados a vir cos seus pais e avós dende sempre a pasar a tarde ou o día, a pasear ou para ir á praia», explicaba uno de los maestros que se encargaba de contener la emoción que desbordaba a estos jóvenes devotos del yacimiento. La visita, que se repartió en dos grupos, incluía primero un recorrido por los dos barrios del castro y una clase práctica en una de las zonas acordonadas para su análisis.

El maestro de ceremonias fue el arqueólogo Ángel Concheiro, que acompañó a la novel comitiva durante un recorrido por el asentamiento para explicarles los secretos que la historia ha enterrado entre piedras y arena. En la parte final de la visita, algunos de los escolares pudieron meterse en faena al escarbar el suelo para extraer restos de interés arqueológico. Al final, los comuneros de Baroña, que están colaborando desinteresadamente con los profesionales que pondrán en valor este icono barbanzano, repartieron bebidas frías a los niños como recompensa por el interés mostrado en su primera clase en el aula de Baroña.