02 abril 2013

Exposición "Vai de mar e o álbum ilustrado"


Inauguración da Exposición “Vai de mar e o álbum ilustrado”, que se poderá visitar na Casa da Cultura de Porto do Son dende o día 2 ata o día 21 de abril.

Esta actividade se desenvolve no marco de promoción da lectura en colaboración cos centros de ensino do Concello de Porto do Son, a Biblioteca Pública Municipal “Xerardo Díaz” e o Ies de Porto do Son con motivo da celebración do Mes do Libro.

Esta exposición recolle unha selección de traballos dalgúns dos ilustradores máis destacados do panorama galego, cedida por GÁLIX -Asociación Galega do Libro Infantil e Xuvenil-, os fondos das bibliotecas e traballos do alumnado. Preténdese achegar á comunidade educativa e ao público en xeral un xénero que engaiola e vai más alá do ámbito infantil.




La Semana Santa barbanzana cotiza al alza


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Pese a que la lluvia deslució buena parte de los actos que estaba previsto llevar a cabo durante la Semana Santa barbanzana e impidió a las cofradías recoger los frutos de varias semanas de ensayos, no impidió que un buen número de imágenes pasaran a engrosar el álbum de los recuerdos. Son instantáneas, casi todas realizadas a cubierto, que dan muestra de que esta celebración sigue cotizando al alza en la comarca. Para muestra, la foto de familia de la Irmandade do Cristo da Misericordia de Boiro, un colectivo capitaneado por Juan Carlos Muñiz que, pese a iniciar su andadura hace menos de una década, aglutina ya a más de seiscientas personas. Finalizadas las celebraciones, el párroco de Santa Baia, Rogelio Freijo, y los feligreses despidieron a Francisco Javier Pérez, cura que estuvo colaborando en las liturgias, entregándoles unos obsequios en señal de agradecimiento.

Estreno a cubierto

También el regidor de Porto do Son, Luis Oujo, quiso estar al lado de los 170 vecinos que forman parte de la Cofradía da Pasión de Nuestro Señor el jueves, cuando tuvo que suspenderse la procesión del Ecce Homo debido a la lluvia. El hermano mayor, Juan Pérez Pouso, y sus colaboradores tuvieron poca fortuna, meteorológicamente hablando, este año. Quizás por ello se animaron a realizar, por vez primera, el Encontro en el interior del templo de Noal.

Normalidad en Ribeira

Mejor suerte corrieron Mari Carmen García y el resto de miembros de Alfaia que llevan el peso de la organización de la procesión del Paso de Ribeira, que pudo recorrer las calles con normalidad. Presidieron el desfile, el párroco de Santa Uxía, Cesáreo Canaval; el alcalde, Manuel Ruiz; y el senador José Luis Torres Colomer, entre otras autoridades.

Los lunes negros del hospital


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Ayer, de nuevo, el servicio de urgencias estaba desbordado

Los lunes, históricamente, son días complicados en los servicios de urgencias de todos los hospitales. Siempre aumentan los pacientes. Si a ello se suma que últimamente la gripe y las infecciones respiratorias no dejan de hacer mella, da como resultado lo que ocurría ayer en el complejo sanitario de Oleiros: estaba de bote en bote. En urgencias la actividad era frenética. Pese a ello, y afortunadamente para los barbanzanos, la imagen que ofrecía el servicio no era la típica de pasillos abarrotados y pacientes en condiciones precarias, sino que se intentaba, en la medida de lo posible, mantener a los enfermos en condiciones confortables.

Sobre las dos de la tarde, lo primero que sorprendía en urgencias era la sala de espera. Había más de veinte personas aguardando. Algunas mareadas; otras con dolor de espalda. Quizás, la que más llamaba la atención era una mujer sonense con un vendaje considerable en la cabeza. «Levou un golpe cunhas madeiras e cosérona no centro de saúde, pero hai que lle facer placas e para iso toca esperar, debemos chegar hai unha hora e xa nos dixeron que hai moitísima xente; temos para bastante. Xa nos informaron de que incluso estes días se mandou xente para Santiago», indicaba su acompañante. La paciente, mientras, permanecía con la cabeza apoyada en la pared y los ojos cerrados.

Tampoco se encontraba demasiado bien un hombre de Bretal que aguardaba en otro asiento. Le dolía la cabeza. Su acompañante, hablaba por él: «A verdade é que isto está colapsado, pero non nos podemos queixar porque a atención é boa e é razoable que vaian primeiro os que máis graves están».

Ya dentro del servicio, las historias como estas se multiplican. Casi todos los pacientes son comprensivos con el personal. «Se desviven por atenderte, pero no pueden más», explicaba una mujer de A Pobra. Su marido, Vicente García, al igual que una mujer de Palmira, María González, compartían un mismo box de urgencias solamente separados por un biombo. Tenían el espacio justo para ellos y una silla para quienes les acompañaban. Les tuvieron que poner así ante el colapso del servicio. Ellos parecían entenderlo: «Claro que estamos moi xustiños, pero non se pode facer outra cousa», decía la mujer de Palmeira. «La verdad es que con el día que tienen, con gente por todas partes, nos atienden bien», enfatizaba Vicente. En ambos casos, sus problemas eran respiratorios. «Es lo típico en estas fechas, pacientes con afecciones respiratorias, muchas de ellas graves y que requieren hospitalización», comentaba el jefe de urgencias, el doctor Fandiño.

Pendientes de cama

Siguiendo con la visita al servicio, enseguida aparecen quienes están a la espera de ser ingresados. Permanecen en cama, casi todos con oxígeno. Ayer estaba ahí, por ejemplo, Salustiano, de San Pedro Muro, que ya llevaba 24 horas esperando a que quedase un hueco en planta. «Aquí estamos; é fastidiado pero non teñen onde meternos», decía. A su lado, un hombre de Aguiño, que ya había perdido la cuenta del tiempo que llevaba en urgencias. «Levo varios días aquí», decía. En su caso, tenía tanto mascarilla como otros aparatos.

Y, mientras la resignación cunde entre los pacientes, el personal vive en permanente situación de agobio. Auxiliares, enfermeras y médicos se movían a toda velocidad ayer. Como los últimos lunes, se había reforzado la plantilla. Aún así, faltaban manos para tantas urgencias. Sobre las dos, se había atendido ya a 37 personas. Pero la sala de espera seguía a tope. Unos acumulaban una hora de espera. Otros dos. Algunos tres. Era la historia de un lunes difícil. De un lunes de abarrote.

Cuatro comunidades de montes abandonaron Serra do Barbanza


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La mancomunidad de montes comarcal Serra do Barbanza, que nació en su día como un ilusionante proyecto para ordenar la masa forestal, acaba de cumplir su décimo cuarto aniversario. Y no lo hizo con muy buena salud. Son distintos los motivos que llevan a hacer esa afirmación. Entre ellos, el hecho de que en los últimos años haya perdido cuatro de las trece entidades que llegaron a conformarla. Primero se marcharon los comuneros de Baroña, Camboño y Miñortos. Y los últimos en pedir la baja fueron los de San Pedro de Muro.

¿Qué pasó para llegar a esta situación? La pregunta no tiene una respuesta fácil. No parece que las cuatro comunidades se hayan marchado por los mismos motivos. Pero coinciden en ciertas cosas. Por ejemplo, desde las entidades de Baroña o San Pedro de Muro señalaban ayer que son escasos los proyectos que se lograron sacar adelante y que, por tanto, no merecía demasiado la pena seguir dentro. A mayores, indicaban que muchas comunidades, pese a continuar estando en Serra do Barbanza, llevaban tiempo sin acudir a las reuniones ni interesarse por nada y, por tanto, dificultaban la salida adelante de cualquier plan.

Ayer, nadie parecía demasiado interesado en recordar que la mancomunidad se fue resquebrajando también por desavenencias. Pero en algunos casos sí las hubo. El presidente de Serra do Barbanza, Santiago Suárez, señaló que esta especie de decepción existente con la mancomunidad tiene bastante que ver con el hecho de que la Xunta no respalde este tipo de entidades ni los proyectos que abanderan. Tanto él como el secretario de Serra do Barbanza indicaron que, si bien esas cuatro se fueron, hay otras comunidades interesadas en entrar en la entidad comarcal.

Portosín contará con dos barcos en el Mundial de 420


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El Club Náutico de Portosín consiguió este fin de semana clasificar dos embarcaciones para el Mundial de 420 que se disputará en aguas de Valencia en el mes de agosto. Los regatistas Pablo Ávila y Antón Calo, en categoría absoluta, y Alicia Ávila y Carmen Martínez, en juveniles, entraron entre los mejores en el campeonato de España celebrado en Vilagarcía, consiguiendo el pase para la principal prueba de la temporada.

Las aguas arousanas fueron escenario de la segunda cita del ránking nacional de 420 con la disputa del campeonato de España, en el que participaron los 80 mejores veleros del país. Fue una prueba muy dura, con cuatro días de intensa competición en los que los sonenses tuvieron que pelear con las intensas lluvias y vientos moderados para poder concluir las doce regatas disputadas.

Satisfacción en el club

El largo campeonato provocó que las pruebas de Vilagarcía marcaran la diferencia y que, junto a las realizadas en Málaga hace unas semanas en la Copa de España, compusieran el ránking nacional que decidía las catorce plazas para el mundial.

Dos de las tripulaciones del Náutico Portosín consiguieron el objetivo y se hicieron con un billete para la cita más importante del año. El tándem formado por Pablo Ávila y Antón Calo quedó entre los mejores en la categoría absoluta.

La pareja formada por Alicia Ávila y Carmen Martínez, en la categoría juvenil, también se ganó el pasaporte para Valencia de forma brillante.

Los responsables de la entidad sonense mostraron su satisfacción con los resultados obtenidos por sus regatistas, que, según apuntaron, «son un premio al gran trabajo, constancia y esfuerzo que realizan nuestros deportistas, de los cuales nos sentimos muy orgullosos, y dan muestra de su gran nivel».